jueves, 20 de abril de 2017

La doctrina del shock


Tras previa visualización del documental con el mismo nombre, adjunto al final de este artículo, se llevan a reflexión distintas cuestiones.

El documental nos explica el modo por el cual el capitalismo o "capitalismo del desastre" como lo denominan, se implanta en el mundo.
Así, el libre mercado llegaría desde a Chile hasta a Rusia, todo artífice de un plan por el cual, partiendo de una situación de crisis profunda a nivel económico, político o sociológico en un Estado, se pueden adoptar este tipo de cambios neoliberales, empleando políticas intervencionistas y violentas, terrorismo y graves restricciones de las libertades contra el individuo y la sociedad. De este modo, se aprovechó lo anterior, sometiendo a sus pueblos a teorías económicas y políticas que les fueran propicias a sus regidores.

Más grave aún que los cambios implantados, propios de una teoría económica (de la que también se podría hacer crítica, al violar los derechos humanos, inherentes al individuo, como son el derecho a la vida, a un trabajo digno, a una vivienda digna u otros tantos, que aún, a día de hoy no son respetados en todos los lugares del mundo...) me parece el modo por el cual se adoptan, infundiendo miedo, derrocando gobiernos elegidos democráticamente o imponiendo dictaduras y regímenes deplorables, como Pinochet en Chile o Videla en Argentina, ambos genocidas y con cargos criminales de lesa humanidad. Pues, de estos últimos cabría destacar que, entre algunas de sus formas de gobernar entraba cargar barcos y aviones de ciudadanos inconformes u opositarios para, posteriormente, vaciarlos en mitad de mares y océanos, además de métodos de tortura que no comentaré por su dureza y otros modos por los que purgaban las calles.

Opino que cuando los dirigentes de unos y otros países consienten y/o colaboran en el cometimiento de estos casos, ya sea en búsqueda de beneficios, por cercanía ideológica u otros factores, los llamados países democráticos deberían actuar. Bien sea a través de los organismos internacionales, a nivel interno mediante boicots, alianzas, guerras o mecanismos de justicia.
Que es una cosa que no solo no se da, sino que, además, cuando al fin se da, se presiona y desautoriza desde Estados externos, como en el caso del arresto de Pinochet a petición del juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, cuando el criminal fue a Inglaterra a visitar a su aliada y amiga, la Srta Margaret Thatcher, en los años 1998 Y 2000, aunque cabe decir que no llegó a nada, el dictador pudo volver a su país y, años más tarde morir de vejez en su cama.

Creo que la defensa de los derechos humanos, la ética y la moral en la política debería importar más que los beneficios y las ideologías, aunque tristemente la historia demuestra lo contrario.

https://www.youtube.com/watch?v=yGAcE7h_bDk